Las lágrimas empañan mis ojos y la voz se entrecorta queriendo decir, desde lo más profundo, ASÍ SOY...
Y no puedo, no me salen las palabras.
A veces creo que tomamos decisiones rápidamente, no sin pensar, sino sin reflexionar en el después, sin analizar el centro del asunto. A veces creemos estar seguros y el tiempo nos demuestra que nos equivocamos. A veces como esta vez, o al menos eso es lo que pienso que sucedió...
Creo que conocer es un proceso eterno que jamás termina, pero se puede tener una gran aproximación, y usualmente sentimos que así es. Pero no.
Poco a poco entendemos que creíamos conocer a una persona muy bien y sin embargo faltaba mucho más por ver.
Y así entre lágrimas lo entiendo yo también. Entiendo que no sabías esto de mí. Que nunca creíste que era tan cobarde, tan flexible, tan... tan... tampoco yo sé tan qué. Pero tengo ese "tan" que hace que no sepas que decir, ese "tan" que me vuelve indefensa y que a ti te supera. Ese "tan" que creíste que yo era capaz de cambiar y sin embargo no fue así.
Pues bien, no me enorgullezco de ese "tan", convivo con él hace tiempo, luche para sacarlo y no lo he logrado... Ese "tan" es parte de mi, de lo que soy, de lo que siento. Incluso le temo.
Quiero gritar pero sigo en silencio. Quiero gritar que esto soy, así, tal cual me ves. Nadie me ha visto como tú. Esta soy realmente, con más defectos que virtudes, eso no lo niego, pero si lo acepto. Esta es mi realidad, mi manera de ser, mi constante vivir.
Estoy aquí y me desnudo ante ti con la ilusión de que ahora, al verme realmente, me vuelvas a elegir...