Estoy a
horas de comenzar un nuevo año y me siento como si nada pasara. Nunca viví las
fiestas como momentos extraordinarios de la vida, sino como días y noches
normales, incluso aburridas.
Este es el
momento típico de los balances, de traer a la mente un resumen de lo que viví
este 2012 y evaluar en general como fue. No creo mucho en eso, nunca lo hago.
Esta vez la
fecha me agarro melancólica y con ganas de escribir pero más que un balance quiero
hacer un recuento de todo lo quedo grabado en mi memoria y mi corazón.
Empecemos
por el principio: Recuerdo muy bien mi cumpleaños, que si bien nunca fue para mí
una fecha importante, tuve la alegría de pasarlo con mucha gente linda que me
hizo muy feliz, eso es lo que cuenta de los cumpleaños. Después de eso hay un
vacío, verano cero total, como siempre mis vacaciones no son mi mejor momento…
demasiado ocio, escasez de actividades productivas, mucho encierro, reflexiones
en exceso. En fin pasemos a lo que sigue.
Ahora
vienen los ítems típicos:
1)
En
cuanto al estudio hubo muchos tropezones, de los que me fui levantado poco a
poco pero me ganaron por afano. Lo bueno es que hoy en día y a punto de
terminar el 2012 puedo afirmar que ya no me pesan los hombros, que si bien me
entristece un poco dejar atrás ese pequeño pero lindo camino recorrido, también
me hace feliz tener el valor de analizar y decidir lo que me parece correcto. El
2013 me va a encontrar en donde quería estar y con una gran sonrisa.
2)
Por
el lado de la salud puedo afirmar orgullosa que todos mis problemas son y seguirán
siendo únicamente mentales y/o emocionales, creo que en todo el año solo me
resfrié dos o tres veces (la última hace muy poco) y ahí se termina la lista de
enfermedades. Lo cual es un alivio, claro.
3)
El
dinero, algo que no quiero que me importe pero la vida me obliga a prestarle
atención. No voy a detenerme mucho acá porque lo material no sirve demasiado al
final… Pero por suerte (y me toco la izquierda por las dudas) no tuve
inconvenientes con eso, por el contrario, el micro emprendimiento dejó de ser “micro”
y eso me encanta, no solo por el sueldo sino porque es un trabajo en conjunto y
hecho con amor y dedicación. Mi meta es meterme más a fondo con el tema y ser más
responsable al respecto.
4)
Supuestamente
ahora vendría el amor… Ahí si que no me quejo, gracias a dios y a todos los
santos, como dice mi madre, amor es lo que me sobra! A pesar de todo lo que
puede llegar a pasar (y en un año pasan muchas cosas) el amor sigue ahí, firme,
tanto de mi hacia los que más aprecio como de ellos para conmigo. Estoy rodeada
de gente hermosa que me cuida, me quiere, me malcría, me apoya y la verdad, me
hacen muy feliz. Por todos ellos voy a levantar mi copa cuando den las 00.00
Ya recorrí
los puntos básicos pero hasta acá son todas buenas, la mayoría al menos.
No todo fue
color de rosa, eso es obvio. Este año hubo muchas frustraciones, hubo caídas,
hubo pérdidas que removieron viejas heridas, hubo peleas, hubo miedos, hubo
mentiras, hubo dolor, hubo distancias, hubo rupturas, hubo malas personas con
malas intenciones, hubo muchas lágrimas. Una canción que me gusta mucho dice
que sin dolor no te haces feliz, y yo pienso igual. Creo que si estoy acá, si
vivo, es porque tengo un camino que recorrer, un camino que puede ser largo o
corto, difícil, cansador pero que es mi vida en sí, mi destino. Ese camino me
va a llevar a algún lugar, no se bien donde, no se que voy a encontrar o que
voy a perder pero no importa el final. El recorrido lo marco yo, aunque a veces
no se note, y ese recorrido si lo hago bien va a ser mi felicidad. En realidad
no “bien” creo que no hay manuales ni estadísticas de lo que es bueno o malo,
pero si lo hago como tengo que hacerlo, es decir, a mi manera, tomando el
control sobre mí misma y eligiendo cuando debo, ahí sí, todo va a salir bien.
Por lo
pronto me propongo para este 31 de diciembre pasar un día pleno, una noche
feliz, impregnarme de buena energía y no dejar pasar a la mala onda. Me
propongo no hacerme tanto la cabeza, cosa que me sale bárbaro siempre, y
disfrutar del momento. Me propongo reír si lo siento y llorar si lo necesito. Me
propongo brindar por todas las estrellitas que me ven desde el cielo y que Sé
que van a estar conmigo siempre, también brindar por mi familia que día a día
dan todo para que yo siga adelante, me educan y me quieren, por mis amigas,
todas, las de siempre que aunque peleemos nos queremos mucho, las que están
lejos pero muy cerca de mi corazón, las que comparten mi pasión, las que se
parecen a mi, las que son lo opuesto, las más viejas y las más nuevas. Brindo
por la gente que llegué a conocer este año, algunas no fueron lo que pensé y en
otros descubrí a personas maravillosas. También por los que me desearon el mal,
los que se equivocaron feo, los que me hicieron llorar o me decepcionaron,
porque a pesar de que en el momento me embronco y mando a todos a la mierda, en
realidad me importan, toda persona que pasa por mi vida deja su huella y eso
hace que, en menor o mayor medida me importen, y espero de corazón que el nuevo
año les traiga la paz que no tienen y les ayude a ver con claridad las cosas. Brindo
por mi hermano peludo que es el que siempre siempre me hace sonreír a pesar de
lo que pase, el que me mima aunque lo haya dejado solo todo el día y me da
tanto amor que sin su presencia mi vida no seria igual. Me muero si lo pierdo. Por
último pero no menos importante brindo por mi, no por egocéntrica ni narcisista,
brindo por tener un año lindo, por aprender a ser valiente y enfrentar mis
miedos, por decidirme a crecer y madurar cada día más, por intentar ser una
mejor persona, por fijar una meta y no parar hasta conseguirla por más posos
que haya en el camino, por cumplir mis sueños, por hablar más y llorar menos,
por ser más feliz y hacer felices a los demás, por amar y disfrutar, por
aprender a ser libre, por dejar de ser impuntual, por ser constante,
responsable y perseverante.
Creo que
las cosas pueden cambiar si uno lo intenta, tener un mal o buen año depende de
cada uno y de cómo se pare frente a la vida. Para mi este 2012 estuvo lleno de
momentos, no importa si lindos o feos, momentos al fin, instantes que se graban
en la memoria, se vuelven recuerdos y nos acompañan para siempre. Todas son
enseñanzas, cosas que hicimos bien y las tenemos que repetir, cosas en las que
nos equivocamos y nos ayudaron a entender que teníamos algo que cambiar. Yo me
llevo mucho de este año, me llevo paisajes, personas, melodías, aromas… Y con
todo eso armo un álbum mental, un capítulo más de mi historia.
Así que hoy
propongo esto, abrir la mente y cambiar el enfoque. Por mi parte voy a seguir
con la tradición de brindar subida a la silla para que el primer paso del año,
a las 00.01 sea con el pie derecho.