3 de febrero de 2012

He aprendido en general la diferencia entre el bien y el mal, cuál es el camino correcto, qué es legal y qué es moral... También aprendí que las variantes son infinitas, que los puntos de vista pueden ser muy contrarios, que hay mente y hay corazón, y que las decisiones son personales…
Con corta, pero valiosa, experiencia de vida tengo mis prioridades en orden, mi rumbo semi trazado, mis ideales moldeados en arcilla aun fresca, mis sentimientos a flor de piel y mi sentido común muy alerta. Pero en este instante de existencia tengo un signo interrogativo en mi cabeza, creyendo que sabía lo que hacía, creyendo que podría tomar decisiones sin luchar internamente conmigo misma y aquí me encuentro ahora, naufragando entre lágrimas sin saber qué es lo correcto en esta situación.
Me siento turbada, no logro pensar con claridad. Todo en mi ser es un conflicto, gritos sensatos de mi mente peleando contra el llanto incesante de mi corazón, ambos balbucean pero no alcanzo a entenderlos, intento pero no comprendo, no dejan de hacer ruido dentro de mi… Mis sentidos no aguantan tanto alboroto. Mi cuerpo se apaga, deja de funcionar. No pretendo luchar contra mis propios monstruos.
Que ellos solos arreglen el problema y me hagan saber cuál es la respuesta correcta.

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