Siempre le preguntan "¿que haces?, ¿que te gusta?"
Soy artista, contesta.
Pero sorprende no conocer su arte. Muchos piensan que es tímida, otros creen que se exige demasiado a sí misma, otros dudan de su palabra.
Pero a ella no le importa. Nunca se detiene a oírlos ni especula al respecto.
Ella es artista y lo sabe.
Usa el más suave lienzo, no se compara con ningun otro. Trazo firme y decidido definen sus obras.
Al principio dudaba pero la práctica y los hechos le dieron la seguridad necesaria.
Toma sus elementos y traza con pasión una línea. Luego sigue otra y otra más.
Una es la osadía, otra es la locura, esta es la angustia, esa es el enojo, aquella la melancolía. Así entra en un frenesí artístico y de pronto se detiene. Agitada y exhausta contempla su obra finalizada y se siente conforme. Hasta deja escapar una breve sonrisa.
Finalmente se recuesta y cierra lentamente los ojos intentando olvidarlo todo. Pero el olvido nunca llega y en vez de él la paz se la lleva dejando como único recuerdo su lienzo.
Su cuerpo.
Su cuerpo.
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